jueves, mayo 29, 2008

LA INSEGURIDAD Y EL HAMBRE: TEMAS DE CAMPAÑA PARA 2009

I. “Vamos ganando aunque no parezca”

Esta cínica declaración, que realizó totalmente angustiado el Secretario de Seguridad Pública Federal, Eduardo Medina Mora, presenta perfectamente cómo ya el problema de la guerra civil desatada en México entre los grupos de mafiosos que incluyen en sus filas a nuestros gobernantes, está totalmente fuera de control.
¿Qué ha pasado? ¿Por qué no hay acuerdo entre las mafias de las drogas?
Pareciera que la falta de legitimidad de Calderón incluso llega a los círculos mafiosos. Es decir, no puede convocarlos a una tregua ni mucho menos combatirlos eficazmente, puesto que su legitimidad va en descenso, es casi nula. ¿Cuántas personas en este país tienen confianza en que el Gobierno Federal será capaz de disolver el problema de la violencia extrema – guerra civil – que se ha desatado.
Este descontrol ya debería haber provocado renuncias y abdicaciones. No las hay porque se tiene la falsa esperanza que la escasa legitimidad impulse una fortaleza de Estado totalmente inexistente. Es muy importante en los mensajes de campaña para 2009 asociar el estado de inseguridad y violencia con la ilegitimidad de Calderón.

II. “El Hambre”

“Esos miles y miles de mexicanos que llegan al Zócalo no lo hacen porque haya un llamado por la tele; por el contrario, hay corrientes alternas que hay que tomar en cuenta (Elena Poniatowska)”.
Existe el descontento popular y se verá atizado por el hambre. López Obrador representa el ideal del yo que muchos mexicanos tienen de su propio espíritu combativo en contra de la injusticia. No es que él sea eso, sino que su carisma hace que los mexicanos proyecten en él dicho ideal del yo. En la medida que el hambre aumente, el descontento crecerá.
Según conculta Mitofsky ( www.consulta.com.mx ), en abril el 68% de los mexicanos consideraba que la situación económica ha empeorado. De hecho la serie histórica de esta encuesta hace manifiesta una percepción mayoritaria de empeoramiento de la economía desde el año 2002, cuando ya se había consolidado el gobierno panista. De aquí podría desprenderse la correlación entre crisis económica y gobierno panista, que sería importante recalcar como mensaje en las campañas políticas de 2009.

miércoles, mayo 21, 2008

Impunidad "Haiga sido como Haiga Sido"

Como el psicópata que nos desgobierna afirmó que ganó las elecciones “haiga sido como haiga sido”, la gente que lo apoyó – clase política traidora a la democracia, empresarios, iglesia, delincuentes, sindicatos charros – mantiene su impunidad. Esto se ve en la vida cotidiana y empeora las condiciones de vida de los mexicanos. No se puede “Vivir Mejor” en un régimen de impunidad que favorece las injusticias sociales. Cada uno de los exponentes de la impunidad en México procura seguir al ideal: si Calderón está en el poder con un alto nivel de ilegitimidad, entonces se pueden realizar acciones ilícitas en contra del pueblo para seguirse enriqueciendo. Se trata de imitar, de identificarse introyectivamente con el mayor exponente de la impunidad. “Haiga sido como haiga sido”, lo cual implica en cierta manera que Calderón vive en un constante delirio de grandeza.
El delirio de grandeza es un concepto que implica la existencia de una falla en la prueba de realidad, una apreciación grandiosa de sí mismo que no corresponde con lo que en general los demás observan. El extrañamiento implica aislarse del mundo en una vivencia antipática, sin interés en lo que los demás sienten o desean. Ambos rasgos de carácter mencionados por Freud dan cuenta de una persona con grandes dificultades para establecer vínculos profundos.

En el ámbito político, el delirio de grandeza se manifiesta de manera muy evidente. En muchas ocasiones, el líder cree que no existe ningún acotamiento a sus ambiciones de poder. Incluso puede existir una situación delirante en la que surjan ilusiones francamente mesiánicas, donde la condición carismática del líder puede conducir a sus seguidores a cometer los actos más aberrantes, como puede ser el genocidio. El delirio de grandeza se origina en un momento de la vida en que el narcisista desea compensar un fuerte sentimiento de inferioridad. Esta compensación pudiera estar reforzada por una figura parental, que le proporciona imaginariamente poder al sujeto que imaginará “poseer el atributo que engendrará odio y amor (Lachaud, 1998)”.

En el núcleo del delirio se encuentra precisamente la introyección “en forma omnipotente de un objeto parcial, primitivo, totalmente bueno y/o han proyectado en forma omnipotente su propio sí mismo “hacia dentro” de tal objeto (Kernberg, 1987: 159)”. Esto da una idea del por qué los narcisistas malignos presentan ideaciones paranoides. La proyección del ideal del yo en el líder que Freud (1921) proponía en “Psicología de las Masas y Análisis del Yo”, tiende a convertirse en un rasgo narcisista en la medida en que el sujeto reintroyecta al ideal proyectado. Sin embargo, cuando surge una idea de la existencia de un enemigo aparente, como encarnación “del mal”, la masa podría estar concordando con las ideas paranoides del líder o de manera inversa, introyectar, gracias a la propaganda, los mensajes de peligro de que el líder percibe. Existen muchos casos de líderes políticos que han logrado el apoyo popular en la medida en que han puesto en el imaginario colectivo la imagen de un peligro del cual él podrá proteger a la masa; un ejemplo es el aumento de la popularidad de George W. Bush después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, otro ejemplo podría ser el incremento en las preferencias electorales por Felipe Calderón a partir de marzo de 2006, cuando se empezaron a difundir masivamente spots de radio y televisión identificando al contrincante López Obrador como “un peligro para México”. En realidad, lo que se proyecta en estos mensajes es el temor paranoide del líder político respecto de un peligro percibido, junto con la idea grandiosa de que él será capaz de conjurar la amenaza.

La idealización excesiva de sí mismo, conlleva la devaluación excesiva de los objetos que no contribuyen al mejoramiento de la percepción del self. Cuando no se tiene un éxito percibido en el triunfo de un self idealizado sobre los objetos temidos, depresión y paranoia pueden unirse para amenazar al Yo. Pudiera hipotetizarse aquí que uno de los factores que constituyen el constructo de narcisismo maligno es precisamente la combinación del delirio de grandeza con el paranoide. En el caso del liderazgo político, el sujeto mantendrá una combinación de su sensación de poder absoluto, de estar a cargo y en control de todo, con la expectativa de ser traicionado, en una suspicacia constante y una visión del adversario político como si fuera un enemigo maligno.

En esta combinación de rasgos patológicos se destaca el aspecto de la conciencia del narcisista, que se encuentra dominada por el interés en sí mismo, con una imagen auto – percibida de una persona escrupulosa y orientada que se enfrenta a ciertas circunstancias adversas; “parecería que es completamente sincero y de hecho lo es en un determinado momento” (Post, 2004: 111). Al negociar con un narcisista en una situación de crisis, sería bueno recordar la frase de Ronald Reagan: “confía, pero verifica”. Esto se combina con la suspicacia, sine qua non del paranoide, sujeto hipersensible y fácilmente influenciable, siempre en la búsqueda constante de pistas que le permitan probar sus temores, rechazando pruebas en contrario u hostilizando a quien las aporta. “En una sociedad cerrada, el paranoide, ejemplificado por Stalin o Hussein, puede estructurar el ambiente para confirmar sus sospechas” (Post, 2004: 111). También pudiera ocurrir que se desestima un riesgo real por estar atendiendo un riesgo temido y magnificado sin que haya pruebas de su existencia. Por ejemplo, cuando ocurrió la desgracia del huracán Katrina en 2005, el gobierno federal norteamericano, encabezado por George W. Bush se encontraba más preocupado por la amenaza terrorista que por prever desastres naturales (Gheytanchi, Joseph, Gierlach, Kimpara, et. al., 2007). Esto deja ver la pérdida de perspectiva, significada por la distracción de la energía psíquica que puede tener un líder narcisista que procura actuar según sus percepciones paranoides.

sábado, mayo 10, 2008

"Vivir Mejor" 2

“Calderón presentó el lema de la campaña panista para las elecciones de 2009: Vivir Mejor. La política social calderonista tuvo un espectacular despliegue de publicidad mostrando su nueva imagen, la de Presidente-candidato. Conforme aparecen los documentos oficiales de Vivir Mejor, las suspicacias iniciales se confirman: es una estrategia electoral que busca que el PAN gane la mayoría en la Cámara de Diputados, y para lograrlo van a utilizar todos los recursos disponibles del gobierno federal (José Luis Piñeiro, El Universal 10-05-08)”.

Vivir Mejor va más allá de un simple lema, se trata de una estrategia de aculturización, de adaptación a la cultura globalizada que desde el Consenso de Washington trata de imponérsele al mundo.
Se vuelve a la pregunta: ¿Quién define qué cosa es vivir mejor?
La búsqueda de una “mejor calidad de vida” ha llevado últimamente a cientos de miles de mexicanos a buscarla a Estados Unidos. “Vivir Mejor” para ellos no puede ser encontrado en su país. El objetivo que aduce el mal gobierno es un “Desarrollo Humano Sustentable”.
Es cierto, se trata de la concentración de acciones del gobierno federal, pero con un fin distinto al que dicen. Lo que pretenden es lanzar un programa ideologizador y electorero. Pero la realidad se impone: “Vivir Mejor” no hará que la emigración masiva se suspenda. La ideologización ya ha tenido su éxito en los mensajes globales que desde la metrópoli se lanzan a todo el mundo y “Vivir Mejor” ya está en el imaginario colectivo de muchas culturas como lograr lo más pronto posible el éxito material que aparentemente – a pesar de su endeudamiento compulsivo – las familias de Estados Unidos tienen.
Entonces “vivir mejor”, el programa de Calderón para lograr votos en las elecciones federales de 2009, no es más que un intento de soborno para las clases necesitadas. Es la vil compra del voto. Pero en los votantes que venden su voto, pareciera que ya no hay lealtad y Calderón no debería estar tan confiado en su voto, dada además la circunstancia de que debido a la proyección de la imagen personal, cada vez es más difícil que se vote por el partido y cada vez más fácil que se vote por el personaje. Y personas sin carisma, perversas, como las panistas, no se encuentran en primer lugar en el ideal del yo de la colectividad.

miércoles, mayo 07, 2008

Vivir Mejor

David Winter (2004), al resaltar la correlación entre el éxito electoral y el grado de correspondencia existente entre el perfil motivacional de la sociedad y el líder (leader – follower match), justifica la importancia que tiene para el ejercicio político posicionar al candidato como reflejo de los anhelos populares. En un abordaje psicológico, es interesante conocer los rasgos de personalidad que dibujan al mejor líder político en términos de su congruencia social y cuáles serían las condiciones socialmente deseables para la eficacia en este desempeño o en contraste, aquellas que describieran a un líder patológico, antisocial. Es de esperarse que cualquier líder sea narcisista (Post, 2004), pero más allá, existen líderes que tienen una forma maligna de narcisismo, que aquí se considera impregnada de rasgos psicopáticos. Esta es la hipótesis de trabajo: existen líderes políticos que presentan rasgos narcisistas graves junto con fuertes rasgos antisociales, por ello es importante detectarlos a tiempo. En un trabajo sobre la psicopatía en los líderes empresariales, que por cierto no estarían tan alejados en sus rasgos de personalidad de los políticos, Babiak y Hare (2006: ix –x) establecen una diferenciación básica:

“Hay quienes han titubeado al experimentar un sentido moral de lo “correcto” debilitado de frente a una tentación excesiva de acceso fácil al poder. Otros podrían sentirse justificados al cosechar recompensas en proporción al tamaño de la organización que dirigen, argumentando que sus extravagancias parecen excesivas solamente para aquellos que tienen pocas expectativas de ser recompensados. Mientras que otros se abrazan de los mantras que les son útiles como “la codicia es buena” y que el éxito a cualquier costo es justificado e incluso deseable. Pero existe otro grupo, en el que los comportamientos y actitudes son potencialmente mucho más destructivos para la organización y sus empleados que los anteriores, motivados simplemente por la codicia o por la grandiosidad. Dicho grupo...despliega un trastorno de la personalidad enraizado en la mentira, la manipulación, el fraude, el egocentrismo, la crueldad y otros rasgos potencialmente destructivos”.

La frase "Vivir Mejor", implica reflexionar sobre la necesidad que tiene el gobierno espurio calderonista de que la población se identifique con ellos en sus ambiciones, en el logro de un estándar de bienestar que es definido autoritariamente desde la metrópoli, nunca por los anhelos de la población. "Vivir Mejor", es un cliche de la nueva cultura del hiperconsumo (Lipovetsky, 2007) y no desde la posición de cada una las distintas culturas que conviven mundialmente. "Vivir mejor", es tratar de imponerle al pueblo valores sobrepuestos, ajenos a su cultura, totalmente consumistas, con el interés adicional de generar necesidades creadas que favorezcan a las empresas que han "puesto" al gobierno federal actual.

PSICOLOGÍA POLÍTICA

Desde esta lente puede realizarse una interpretación de la conducta política de la sociedad, pero también en el plano individual. Otro campo de acción es en la mercadotecnia política o bien en la construcción de mensajes de comunicación política.

La psicología política tiene acceso a todos los métodos de investigación que utilizan otras disciplinas psicológicas y por ello puede tener abordajes particulares de la realidad política, en cualquier nivel. Con la Psicología Política, puedes tener una visión distinta de lo que pasa en el Poder y en lo que las masas perciben de sus líderes.

Es importante que la Sociedad Civil se eduque y conozca la verdadera escencia psicológica de las personalidades políticas. Si queremos un cambio, debemos desenmascarar a los psicópatas que nos gobiernan.

Liderazgo Político Psicopatológico

En México hay un gobierno psicopatológico. Las conductas de la clase política así lo demuestran. La obsesión por el poder y destruir al adversario dan cuenta de una agresión que presentan normalmente los psicópatas más peligrosos que habitan en los reclusorios. Esta es la clase de gente que nos gobierna.



El colmo de la falta de sentido de realidad es proponer el mensaje de que "quien hable mal del gobierno, habla mal de México"

Las personas con estudios deben infundir confianza a toda la población. Debemos exorcisar el miedo y mejorar nuestra autoestima como mexicanos. Nuestro País tiene solución aunque los pesimiestas y miedosos que nos gobiernan lo nieguen o crean que solamente con la represión puede cambiarse.

Debemos hacer un esfuerzo por influir en la conciencia de las personas jóvenes, hacerles ver que son agentes de cambio y que no se puede dejar en manos de un gobierno inepto y represor su futuro.